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La Indumentaria: entre la idea y la usabilidad
Maestro en Artes Plásticas William Cruz Bermeo
FACULTAD DE DISEÑO DE VESTUARIO de la Universidad Pontificia Bolivariana


Es usual dar por hecho que el origen del vestir afinca sus raíces en la necesidad del hombre de proteger el cuerpo de las adversidades climáticas y que una vez superada dicha necesidad se da paso al ámbito de lo estético, de la pura forma, y al privilegio de otros sentidos mediante la indumentaria. Aunque este planteamiento pueda parecer razonable, resulta ampliamente discutible entre quienes se dedican a reflexionar sobre una práctica humana tan común como intervenir el cuerpo ya sea con tatuajes, pintura, ropas, o abalorios, en una palabra: vestirlo. Siendo así, una cierta cantidad de la piezas aquí expuestas por los estudiantes de Diseño de Vestuario de la UPB, sugieren una reflexión inicial frente a cualquier convención con respecto a la función del vestido, puesto que para concebirlos se ha recurrido a diversos temas y motivos, que sirven de punto de partida y lo introducen en la idea de que no todas las prendas se crean necesariamente para llevarse puestas sino que en ellas dominan narrativas e historias que se superponen a la idea de comodidad, protección o funcionalidad en términos racionalizados. Se trata de vestuarios emancipados de funciones supuestas, de estar a la moda, o incluso de subvertir un orden, y en su lugar, apuestan por la exploración y la experimentación; las mismas que permiten dar otra mirada con respecto a las siluetas, los materiales, o las técnicas de costura, dicho de otro modo, apuestan por la búsqueda de sentido en aquello que no necesariamente asociamos con el vestir. Es en esas etapas de experimentación donde el diseño de vestuario está en capacidad de redefinir las categorías de lo considerado “normal” en lo que a indumentaria se refiere, puesto que en esos espacios para la exploración surgen ideas que son susceptibles de llegar al uso cotidiano o a convertirse en formas indumentarias de uso común. A principios de la presente década, el diseñador Hussein Chalayan, habló de un grupo de vestidos suyos realizados en plexiglás, refiriéndose a ellos como “monumentos a la idea” en contrapartida a otras prendas de sus colecciones en las que se expresaba la misma idea de una forma mucho más diluida y usable, ello ejemplifica cómo mucho de la ropa que a diario usamos, o los procesos y materiales de que está hecha, posiblemente haya pasado por una etapa en la cual fue considerada como una idea extraña e inusable, tal como sucedía con las prendas rasgadas y gastadas de Comme des Garçons, que años más adelante ganarían espacio en la ropa cotidiana bajo el popular nombre de “destroy”.
Algunas de las prendas exhibidas, también señalan la manera en la que gran parte de la moda contemporánea no siempre implica una práctica relacionada con la corporeidad sino también con una imagen, una idea o una pieza de concepto, y es por ello que podemos encontrarnos con prendas altamente teatrales, y nunca frecuentes en un guardarropa, cuyo objetivo no es propiamente vestir el cuerpo, sino producir una experiencia visual, captada por el espectador bien sea en la pasarela o mediante imágenes fotográficas en las cuales se recrea una historia que bien podría tener al vestido como protagonista principal, tal como puede verse en las fotografías del Módulo Puesta en Escena, allí el vestuario se concibe bajo un concepto y se preserva gracias al registro fotográfico. Los diseñadores Viktor & Rolf afirmaban que “la moda no es solo lo que la gente lleva puesto, la moda también es una imagen” y para este propósito se suelen destinar gran cantidad de vestidos-obra, es decir aquellos en los cuales el componente estético alcanza un alto grado de manufactura, y que vemos frecuentemente en elaboradísimas imágenes de moda, que podrían llevarnos al interrogante ¿Quién, se lo pondrá? Pues bien, como hemos señalado su destino final no es propiamente el de ser usado sobre el cuerpo, sino el de producir sensaciones o experiencias que de momento pueden causar extrañeza al espectador desprevenido. Sin embargo, es ahí en ese paso por lo extraño, donde reside otro de los valores de este tipo de trabajos capaces de detonar experiencias sensoriales, sacudir a los sentidos mismos y evocar otras imágenes en nuestro cerebro.

∗ Maestro en Artes Plásticas, Universidad Nacional de Colombia; Especialista en Estética, Universidad Nacional de Colombia; Docente de la Facultad de Diseño de Vestuario, Universidad Pontificia Bolivariana; Conferencista del Programa Afin del Instituto para la Confección y la Moda: Inexmoda.

 

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